El agua de rosas tiene propiedades calmantes, tonificantes, relajantes, desinflamatorio y astringente suave, por lo que es ideal para las pieles sensibles, pieles que se irritan con facilidad (el agua de rosas no lleva alcohol) y pieles grasas con poros abiertos.
Pero debes tener cuidado con la piel seca porque te la puede desidratar.
Un truco es retirar el agua nada más aplicártelo no dejando que se evapore.
Un baño con agua de rosas (unas cucharadas) o con unas gotas de aceite esencial de rosas, revitaliza todo tu organismo, volviéndonos más enérgicos.
Si quieres hacer tu propia agua de rosas, hierve 150 grs de pétalos de rosas en un litro de agua y déjalo varios minutos hirviendo. Apaga el fuego y déjalo reposar durante 2 horas. Fíltralo ponindo una tela delgada sobre el frasco y tápalo.